El sodio es el principal elemento regulador de los fluidos extracelulares y, en base a ello, desempeña importante funciones fisiológicas como son:
- Regulación de la osmolaridad o presión osmótica (diferencia de concentración a nivel de membrana celular).
- Control del balance o equilibrio acidobásico metabólico.
- Regulación del transporte activo a través de las membrana celulares.
- Mantenimiento del potencial de membrana, al expulsarse en intercambio con el segundo electrolito en importancia, el potasio, necesario para la transmisión del impulso nervioso y para la excitabilidad normal de los músculos.
Forma parte de los cristales minerales de la matriz ósea de
los huesos.
La regulación de los niveles orgánicos de sodio, también
llamada homeostasis, está condicionada por una amplia gama de circunstancias
ambientales y dietéticas, aunque la principal acción reguladora es llevada a
cabo por la hormona aldosterona en el riñón, a nivel de túbulos renales. Cuando
la ingestión de sodio es alta, los niveles de aldosterona decrecen,
disminuyendo la retención de sodio en el riñón y aumentando la cantidad de
sodio eliminada por orina.
Por el contrario, si los aportes de sodio son escasos, los
niveles de aldosterona se incrementa y aumenta la reabsorción de sodio a nivel
renal, siendo prácticamente nula la cantidad de este mineral eliminada a través
de la orina. Otro aspecto interesante a considerar, en relación al control
orgánico del sodio, es tener en cuenta las pérdidas que se producen de este
electrolito por las heces y el sudor, que pueden ser considerables en
determinadas circunstancias (sudoración profusa, vómitos, diarreas, etc.).
0 comentarios: